La serie de puzzles se fija una vez y ya no cambia. La resuelves entera y luego otra vez, intentando tardar la mitad. Lo habitual son siete ciclos.
La idea no son los puzzles nuevos, sino los de siempre: en el primer ciclo calculas variantes, en el séptimo reconoces la posición de un vistazo. Es lo contrario de la repetición espaciada: allí los intervalos crecen, aquí se encogen.